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lunes, 12 de noviembre de 2018

Piritas de Navajún

Sábado 10 de noviembre de 2018

Piritas de Navajún.

Navajún es un pequeño pueblo riojano situado en la muga con Soria. Con menos de 20 habitantes, además de tranquilidad, su principal reclamo es la mina de pirita.

Cualquier aficionado a la geología habrá oído hablar de Navajún, pero para los profanos, puede que no les suene de nada. A raíz de una visita organizada por el seminario de geología del centro de profesores de Soria, tuvimos la oportunidad de visitar la mina.

La pirita es un mineral singular y muy llamativo, no en vano, es conocida por ser el oro de los tontos. Aunque existen piritas auríferas, y casi siempre, en los yacimientos de pirita aparece oro, la concentración es insignificante y no es rentable su separación.
Detrás de ese brillo metálico tan atractivo, tan solo estamos viendo un sulfuro de hierro (FeS2). Aunque es un mineral relativamente abundante, la singularidad de las piritas de Navajún es mundialmente conocida. 

El mayor yacimiento de pirita de España se encuentra en Riotinto (Huelva), sus aguas rojas provienen de ese óxido férrico.  También se explotan en la región murciana. Pero es en Navajún (La Rioja) donde se han encontrado los cristales cúbicos más soberbios. 

Antaño, la pirita se explotaba para la obtención de ácido sulfúrico (si bien actualmente hay métodos más eficaces y económicos) y caparrosa (sulfato ferroso). La caparrosa se emplea en tintes, en la fabricación de tintas, como preservativo de la madera y como desinfectante. 

A pesar de que el día salió frío y lluvioso, no dudamos en presentarnos más de una veintena de curiosos dispuestos a soportar las inclemencias meteorológicas y aprender un poco más sobre la pirita.

La visita cuesta 20 euros por persona. Para llegar hay que recorrer 4km de pista que si bien no es "criminal", con barro por terreno arcilloso, exigía cuidado al volante.


Comenzamos la visita con una explicación muy didáctica de este singular yacimiento. Se trata de un afloramiento único a nivel mundial tanto por su génesis particular (metamorfismo hidrotermal), como por la espectacularidad de sus ejemplares. Los cristales encontrados en estos valles adoptan todo el rango de morfologías posibles para este mineral con ejemplares de gran belleza (cubos, piritoedros aislados, con las caras lisas, estriadas y más frecuentemente, maclados). Las piritas aparecen diseminadas en niveles margosos de espesor métrico y presentan tamaños de hasta 10 cm de lado, brillo metálico y color amarillo latón (cuando no están oxidadas). El origen es por metamorfismo hidrotermal, relacionado con un aumento de temperatura de las rocas y una circulación de fluidos por el interior del sedimento. Esto provoca una transformación en la composición original de la roca, dando lugar a minerales nuevos, como las piritas, estables en las nuevas condiciones.

Después nos repartimos dos grupos, por un lado unos fueron a la zona de trabajo actual, donde pudimos comprobar la riqueza del yacimiento, y por otro lado, nos dejaron hacer de mineros, y picar para sacar los ejemplares que veíamos en un terreno no tan "bueno" como en el que ellos trabajan.

Actualmente la mina se dedica a la extracción, clasificación y venta de piritas para coleccionismo a nivel mundial. Después nos llevaron a sus instalaciones y pudimos ver ejemplares espectaculares.

Pero antes, nos dejaron recoger ejemplares para llevarnos a casa y dejar rienda suelta a ese gen recolector que tenemos desde el homo antecesor...

Cuando llegas, te lanzas a recoger la primera que ves en el suelo, luego te vas volviendo más selectivo y solo te agachas si ves que es especial.. conviene llevar bolsas y papel de periódico para separar los ejemplares y que no se rayen...

Sin duda es algo muy curioso y que merece la pena conocer si te van estas cosas. 


4 km de pista con pendiente soberbia y barro.


Ruedas M+S (Mud & Snow - Barro y nieve)


Piritas oxidadas tiradas por el camino.

Bajo la lluvia y aún así todos atentos.

Muestra sacada de al galería de trabajo.


Sorprenden por su perfección. Es lo que los ha hecho famosos.

La fiebre del oro...

Todos buscando sus tesoritos...

La cata de trabajo



Micro piritas

Piritas oxidadas por el suelo...para hacer una idea de la concentración



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Una vez limpios y bien pegados (para evitar el disgusto), listos para la venta.


martes, 30 de octubre de 2018

Moncayo otoñal por el Barranco de Agramonte

Jueves 25 de octubre de 2018

Moncayo otoñal desde la Fuente de la Teja por el Barranco de Agramonte.

Después de las buenas vibraciones por Lescun dejo, por un tiempo, las visitas a Pirineos y hago una visita exprés a mi querido Moncayo, que me recibe con sus mejores galas otoñales.

Hoy quiero realizar una excursión, y la cima es algo opcional y secundario, pero al final cayó. Las fotos no son buenas porque sólo subí con el móvil...




Salgo de la bucólica Fuente de la Teja, y por un sendero no muy marcado, pero que no tiene pérdida, tiro hacia arriba. Está precioso. Me entretengo un poco mirando si hay algún hongo interesante, pero no veo nada comestible a pesar de abandonar la senda voluntariamente. Luego casi me cuesta volver a conectar con la pista que cruza. 

A partir de allí, empiezo a correr suave, casi al final, hay un atajo, sin llegar a la curva donde gira la pista antes del Barranco de Agramonte. Tras ese pequeño alcorce, se vuelve a la pista que va de vuelta hacia la carretera, pero yo sigo por al senda que discurre paralela al barranco. Es un tramo muy estético.

Conforme se va subiendo, cambia la vegetación y el piso, terminamos saliendo fuera del bosque y sobre piedras. Se hace un poco largo llegar al verdadero Collado de Castilla o Pasalobos. En el collado, como voy sin agua ni ropa, dudo qué hacer, si subir o no, pero al final como voy bien de hora, continuo para la cumbre. 


Arranco de la Fuente de la Teja, está precioso.


Es una delicia recorrer esta senda.

En un punto, para buscar setas, la abandono hacia la derecha, y veo antiguas estructuras hechas por el hombre... 



Setas comestibles no veo, pero de las que no me interesan...

Salgo a la pista y continuo corriendo por ella.

Preciosos colores otoñales.


Ya casi llegando al Barranco de Agramonte.

La senda que sube hacia el Collado.


Tramo muy bonito.



Poco a poco la senda va dejando el bosque y se mete en el pedregal.

Aún así es más cómodo de lo que parece...

Pero se sube desnivel y se hace largo llegar al collado.


A partir de allí, es la subida "normal" de esta vertiente, por senda a tramos muy marcada y otros no tanto, se consigue subir. 30' minutos a ritmo ligero tienen la culpa. 



Subo o no subo...?

La subida por Cueva de Agreda, por aquí pasé hace tres semanas..


En la cumbre no hay nadie, casi se hace raro, Hace unas semanas a reventar de gente, y otras, sólo..., claro que hoy es un jueves... Total subida 2h15' teniendo en cuenta rato para buscar setas al principio.


Cima solitaria.



No me entretengo mucho en la cumbre, sopla viento y no llego más ropa que la puesta. Desciendo por la ruta normal. Por el camino principal llego al Santuario. Sigo hasta el parking de Haya Seca, y allí, me equivoco, iba de "oídas", y salgo justo al empezar el Parking, y la senda debía salir, al final del Parking. Me toca espabilarme y buscarme  la vida por terreno nada cómodo, pero sabedor que más a la izquierda debería ir una débil senda que encontré unos minutos más tarde. Ya por la senda, continuo sin problema. Corta la pista y sigue, a partir de un punto, empiezo a ver marcar rosas en los árboles que ayudan mucho a no perder el camino...  y finalmente conecto con la senda de subida hasta la Fuente de la Teja.






De la cumbre al Santuario me lleva 40'.


Desde el PArking de Haya Seca salgo por la derecha, junto a la señal, error!!

Toca buscarse la vida, a tramos, nada cómodo. Me llevó un buen tiempo.


Por fin doy con la senda, marcada con hitos.

Y llego a la pista.


Senda tampoco muy marcada..

Marcas que ayudan a perderse

Terreno muy chulo esta senda escondida.


Cruzo la segunda pista.

Ya por terreno conocido




Probablemente sea  de las rutas más largas que he hecho para subir al Moncayo, pero me ha parecido muy bonita, sobre todo el tramo inferior, una delicia. Y tener que buscan las sendas de retorno también ha estado bien. Me voy muy satisfecho. Han sido cuatro horas de coche a coche.




Se trata de mi 33ª ascensión al Moncayo, la 5ª de este año.

No descarto que haya alguna más, igual subo una tarde a ver atardecer...