En esta ocasión el objetivo era bastante ambicioso, pero mi cabeza y mis miedos jugaron en mi contra, teniendo que abortar la ruta ya casi arriba del todo, y haciéndonos cancelar el plan previsto para los tres días.
Marcho con el "abuelo" a por una ruta de Kike Mata, guarda del refugio de Pineta, por lo que ya sabemos que será exigente, la ascensión a las Marías desde Pineta no es una empresa sencilla, menos aún si la idea en continuar hasta la Suca y el Collado de Añisclo, y como nuestra mente aún va un paso más allá, llevamos el equipo de vivac, para dormir donde haya agua y seguir hacia las Olas-Perdido en dos jornadas más... pero eso sólo fueron planes...
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| Muy cerca nos quedamos del collado.... |
Salimos desde Zaragoza a apurar los últimos días del verano, buena charradeta de camino hasta Pineta. En el refugio saludamos a Kike, e incluso le pedimos prestada una esterilla para poner debajo de la "pincha-fácil" ya que la olvidé en mi coche.
Son las 11 de la mañana cuando nos ponemos en acción, un poco tarde, pero el día es muy largo. Cruzamos el cauce del Cinca y retrocedemos hacia la cascada de Murñez. Por un momento nos pasamos el desvío, pero rápidamente reconducimos. Pasamos por la cascada, que baja floja de agua y empezamos la subida, cogemos agua en un torrente, y metemos la reductora, porque la subida es bien tiesa y sin curvas, se gana desnivel de forma importante, pero entre el bosque ni tan mal. Cuando se acaba el bosque denso, hay un tramo que puede ser perdedor, pero como este año ha llovido entre poco y nada, y aún se ve pisado, no tenemos problemas, (quizás a inicios de primavera pueda ser difícil averiguar la senda), aunque el objetivo es claro, hay que dirigirse al farallón rocoso que tenemos en frente. Ahora toca remontar un resalte rocoso, que se ha equipado con cadena (para subir no es necesario, pero para bajar nos vino bien). Seguimos en diagonal ascendente por canal mas o menos evidente hasta llegar a un plano, allí, no tan evidente, hay que girar a la derecha por una terraza horizontal, para salvar una barrera rocosa y remontarla por su lado más débil.
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| Salimos de Pineta, una fuente inagotable de rutas. |
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| Después de este cartel, nos pasamos de largo |
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| Ya reconducidos, pasamos por la cascada del barranco de Murñez que baja flojo. |
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| Desde que empieza la subida está bien marcado. |
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| Hay tramos de senda casi vertical... |
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| Algunos helechos resisten este sofocante verano. |
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| Desde aquí puede ser perdedor, pero hay que ir a la pared. |
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| En la base de la canal esta la trepada con cadena. |
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| Abajo queda el bosque y la sombra, ahora caloret. |
Seguimos por otra vira entre un árbol y la pared, un paso de esos que de lejos parece imposible, y que luego es cómodo y sencillo. Terminado ese paso, acabamos en otra canal y subimos por dentro de la misma en diagonal a izquierdas, para cuando empieza a perder inclinación, que iremos girando hacia la derecha al conectar con la Faja Montinier. Pasamos una zona de vivacs, en los que no se puede dormir ya que no hay ninguna plano ni acogedor, seguimos por terreno cómodo, y siguiendo unos hitos, comenzamos a remontar la ladera con fuerte pendiente, dejamos a la derecha la faja que sigue horizontal y nos metemos en un circo de piedras, que aún guarda un nevero en su rincón izquierdo, tras subir pegados a la pared, la senda gira a la derecha para meterse en una canal incómoda, que no parece tener salida, pero que bien arriba, tiene una salida inteligente y cómoda que nos lleva a la Proa, un pequeño llano con buenas vistas, (este si que es un sitio para vivaquear, pero no hay agua).
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| A la bajada, la cadena viene bien. |
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| Muchos edelweis por esta zona. |
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| En la vira horizontal para salvar el muro. |
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| Llegando a la Faja vemos la Proa |
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| Los vivacs no practicables. |
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| Pegados a la pared ganamos desnivel. |
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| Este tramo del barranco es duro. |
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| Se empieza a notar el esfuerzo. |
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| Terminando el barranco. |
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| Saliendo a la Proa |
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| Buen sitio para dormir. |
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| Empieza la "fiesta" del terreno delicado. Se trepa directamente |
Tras un descanso, cogemos el espolón rocoso de forma directa, de nuevo, de lejos parece que será escalada, pero luego es más sencillo, usamos las manos, pero sobre todo para tantear la roca que no siempre es buena en ligeros apoyos, (por aquí mi cabeza empieza a estresarse por el ambiente de caída que nos rodea). Llegamos a un collado, y ya vemos el collado, entre las dos Marías, pero sabemos que queda lo más exigente técnicamente, poco desnivel, pero terreno muy expuesto. Hacemos una primera vira horizontal y mi corazón empieza a latir demasiado deprisa, luego hay que subir por terreno fácil pero sobre roca suelta, pienso que destrepar este terreno será delicado, y me bloqueo. Aún nos queda girar y entrar a un barranco, donde hay un tramo con cadena, otra vira horizontal expuesta y un paso de trepar antes de ganar el collado. Mi compañero lo ve factible, tras un momento de dudas, mi cabeza dice que no hay necesidad de estrés, y decido renunciar a seguir subiendo.
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| Estamos muy cerca... |
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| Pero el terreno es muy expuesto |
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| Deshacer el camino es más duro |
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Sacamos un momento la cuerda, por mi. Pero vemos que no es necesario y casi más peligroso. |
Es una faena, después de 1400m de desnivel, y estando tan cerca, pero venimos a pasarlo bien, y si no es el caso, mejor renunciar. Mi compañero me entiende y accede a bajar. Hemos traído cuerda, pero el terreno no permite asegurar al estilo clásico, la roca es mediocre y no hay un punto crítico, es una sucesión de terreno sencillo pero expuesto. Para bajar el espolón rocoso, montamos un reunión para bajar asegurado, pero es lento, hay riesgo de tirarnos piedras y tampoco es tan complicado. Tras una tirada, vemos que lo mejor es guardar la cuerda y bajar con cuidado.
Ya desde la Proa, el terreno no es expuesto, y bajamos con cuidado, nos entran un poco las prisas, no quisiéramos que se nos hiciera de noche por el bosque, subimos el ritmo, pero sin bajar la guardia, porque el terreno no permite mucha relajación. Damos con la vira horizontal sin problema y se nos hace hasta corto llegar a la cadena. De allí, en una hora nos plantamos en Pineta, son las 8:30 de la tarde. Buena soba sin premio. Cenamos y dormimos a gusto, mareando un poco la perdiz para ver cómo recalculamos ruta para los días siguientes.