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lunes, 12 de noviembre de 2018

Ansabere otoñal

21 de octubre de 2018

Ansabere otoñal (France III)

Después de las buenas vibraciones por Lescun el finde anterior, reincido de nuevo, y con las mismas pretensiones, disfrutar de los colores y del paisaje sin estrés. El resultado fue magnífico.

Cuando la belleza nos rodea...


Como la mañana está gris, empezamos explorando una carretera que hay a mitad de puerto subiendo a Lescún, en una curva sale una estrecha carretera/pista que conduce a la parte inferior del bosque de Anitch, y que al final, permite descender a pie hasta la central eléctrica que hay a la entrada de Lees-Athas.

La pista/carretera esta encerrada en un tupido bosque.
Nos cuesta darnos cuenta de que estamos siendo retratados por una cámara de foto trampeo.

Retornamos a la carretera principal y deshojando la margarita nos decantamos por Ansabere, así que nos dirigimos al Puente de Lamary y empezamos a subir sin prisa hacia la Cabaña de Ansabere.

Paisajes sugerentes...



Las nubes van dejando algún claro, aunque no termina de abrirse y los pronósticos daban lluvias para después del mediodía...

Subimos en coche del Puente de la Massoua hasta el parking de Lamary, pero la misma pista es una delicia.


 



Hemos pillado el otoño en su momento justo...


Comenzamos a subir hacia el refugio a ritmo tranquilo. Primero nos entretenemos en una pequeña cabaña, luego nos deleitamos en el pasillo otoñal que hay antes del Plateau de Ansabere. Nos hubiéramos quedado  allí, no necesitabamos más, ya solo llegar hasta ese pasillo otoñal justificaba el viaje...

Aún sin arrancar del coche..

El día esta gris, pero no importa...

Ese bosque nos llama poderosamente, y al día siguiente iremos a saciar nuestra curiosidad...




A menudo idealizamos sitios, pero a veces, nos sentimos verdaderamente ricos sabiendo que estamos donde nos gustaría estar.

El vals de los árboles del bosque

Este pasillo ya nos hacía pensar que habíamos amortizado la gasolina.

Cruzando el Plateau de Ansabere.

Iniciamos la subida.
 Tras un inicio tieso, la subida suaviza, y nos introduce en el bosque, una delicia. Poco después alcanzamos el Plateau, y después afrontamos el último repecho previo al refugio. Es corto, pero lleno de belleza. Con las hojas caídas apenas se adivina que hay paso para un pequeño quad con el que los pastores se autoabastecen el periodo estival en el que viven en las cabañas. La senda marca 1h20' al refugio, es fácil hacerlo en 50', pero en esta ocasión nos llevó casi dos horas de puro deleite haciendo fotos y disfrutando del momento.








Llegamos a las cabañas de Ansabere.
 Hay tres cabañas de pastores que feura del periodo estival (del 10 de junio al 30 de septeimbre) es posible utilizar por los montañeros. Dos tienen una parte cerrada y otra abierta. La más grande es la más acogedora, con dos plantas, dormitorio arriba y agua en la puerta.





Mientras esperamos a ver si llega la lluvia anunciada, curioseamos por los alrededores, cerca del refugio, un poco más abajo, encuentro un curioso rincón en el que han puesto unas tablas  a un haya para poder subir fácilmente. 




Detalle Quitameriendas.


Por fin de dejan ver las espectaculares agujas de Ansabere.

Parece que el tiempo se arregla, y decido ir a conocer el valle contiguo. Por una senda que se coge poco antes de llegar al refugio, subiendo a mano derecha, me voy a conocer las cabañas de Pedain.  Se trata de otra pequeña senda, arreglada para que el quad pueda pasar, y que con algún que otro sube y baja,  traza una horizontal para cambiar de un valle a otro. Al principio encerrada en el bosque, pero luego con vistas al Plateau, y que finalmente remonta hasta las dos cabañas. La vieja abierta completamente y la nueve con media parte abierta y una litera para dormir. Ofrece una curiosa vista de las agujas, y eso que las nubes no me dejaron disfrutar las vistas.

Parece que el tiempo nos va a respetar...

Aprovechamos para ir al valle vecino.

Senda agradable en medio de bosque cerrado.


Divisando el Plateau de Ansabere.

Las dos cabañas de Pedain


La vieja

Y la nueva


Vistas desde el otro lado...

De vuelta parece que el sol se impone


A la vuelta voy sin perder altura y salgo por la Fuente de Mascaru





Como la tarde se ha arreglado, subimos a ver atardecer al puerto que hay encimo del pequeño ibón de Ansabere. Como la tarde acorta, me doy prisa en la subida, en 30' gano la cubeta del ibón, pero ganar el collado, me lleva casi 20' más. Cuando asomo arriba, aún se oyen truenos que retumban por la selva de Oza, que poco a poco irá despejando.

Sin pensarlo, sólo por ver el Ibón de Acherito, empiezo a recorrer el cordal, mientras un mar de nubes sube por el valle francés, ya es tarde, y descarto subir al enhiesto Pic du Lac de la Chourique, un pico poco frecuentamos, cuyo aspecto final tan tieso, lo cierto es que intimida. Luego he leido que es posible rapelar el descenso


Subiendo al ibón.

Ibón de Ansabere y las agujas al fondo




Por Oza aún  se oye tronar más allá del Txipeta Alto.

Me acerco a ver el Ibón de Acherito.

Mientras las nubes empiezan a subir...



Recorro el cordal y me dirijo hacia la cara Oeste del Pic du Lac de Chorique.



La Mesa de los Tres Reyes, el pico de Lhurs y el Anie al fondo.


Todo el valle de Lescun bajo el mar de nubes

Las nubes siguen subiendo por el valle.

Por España empieza a despejar.

Cara Oeste del Pic du Lac de la Chourique. IIº Expo, Rapel equipado.




A lo que bajo ya se me hace de noche y entre nieblas llego al refugio...




Al abrigo de la noche


Durante la noche las nubes retroceden y se quedan más abajo. 


Mientras hemos subido al ibón, los tres refugios se han llenado. Pensábamos que estaríamos solos, pero han llegado dos grupos numerosos y estamos a tope. En nuestro refugio, han aparecido dos escaladores, que a pesar del día, han escalado la cara Este . Son un catalán y un francés , todos muy majos. Que con el grupo de última hora, y sus perros hacen que estemos a tope. 


Nos levantamos a ver amanecer, pero sin nubes, es algo soso..



Pedo de lobo muy grande.



Con sol el "pasillo" parece otro...



Cuando ya estábamos encaminados al coche, al socio le pica la curiosidad el valle que sube a nuestra derecha según bajamos y que ya vimos ayer con curiosidad. Sin llegar al coche a dejar el peso de la mochila, entramos a ver qué pinta tiene, y tirando del manual "ya que estamos..., seguimos un poco más.." y ese poco más, y un poco más, y acabamos subiendo y enlazando después con la bajada del bosque de Lazerque, terreno que ya conocía del vuelton que nos dimos hace unos años con Lorenzo.

No es un gran valle lo que descubrimos, pero pasamos por un sitio poco frecuentado, con lugares tranquilos y de belleza nada despreciable, pero no conecta de forma "elegante", sino que hay que buscarse la vida, para salir de este valle sin salida directa.
Pero no nos arrepentimos de darnos el paseo por aquí en lugar de por el bosque de anitch como teníamos pensado inicialmente.



Vamos a remontar por ese valle otoñal... 

sin senda evidente pero sin pérdida...


El bosque invita a perderse...

Llegado un punto es imposible continuar, y nos tenemos que salir a la izquierda a la ladera herbosa.

No importa perderse por aquí..


salimos a un prado delicioso para almorzar...

Iremos buscando la salida hacia la izquierda.



Por trochas del ganado, logramos cruzar hacia el bosque de Lazerque, siempre en subida.



Bajando por el bosque de Lazerque

Ya vemos nuestro objetivo final



Nos despedimos del otoño francés satisfechos después de dos jornadas muy gozosas. Lescun, Lescun... cada día me gusta más este rincón del Pirineo, tanto por conocer y disfrutar...

En rojo el primer día, y en azul la del 2º día.