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sábado, 19 de septiembre de 2020

Vivac en la Mesa de los Tres Reyes

 Domingo 5 de julio de 2020


Vivac en la Mesa de los Tres Reyes.


Sigo con entradas muy retrasadas... y lo que me queda...

Para mi primera salida post confinamiento, decido irme un poco lejos, a un rincón mágico para mí, al valle de Lescún. Mi idea es repetir un bonito recorrido que hice hace muchos años... la subida  a la Mesa de los Tres Reyes por el ibón de Lhurs y vivaquear en su cumbre. Para al día siguiente, si estoy animado, subir al Gran Billare y bajar por el valle de Anaye.

Me apetece ir sólo, y no sólo por motivos higiénico sanitarios...  tras el desconfinamiento empecé a correr, pero mi espalda ha protestado, y la dichosa vértebra chafada está rebelde, y mi forma física se aleja de como me gustaría,  no sé como me encontraré con algo de peso a la espalda... habrá que probarse...

Mar de nubes al anochecer desde la cima de la Mesa de los Tres Reyes.

Se trata de una ruta frecuentada por los franceses hasta el lago, pero que pocos siguen para arriba, y como subo por la tarde, apenas me cruzo con tres personas y los que estaban acampados junto al ibón.

15:40 Salgo del parking de Anapia, muy lleno de coches, pero ya hay gente que está de vuelta, y cojo un sitio que deja otro coche. Arranco sin mucho peso, no llevo agua ya que sé que en el lago es posible coger, y me he pegado todo el viaje bebiendo antes y después de comer.

Arranco con calor, cojo la pista siguiendo las indicaciones hacia el lago de Lhurs, que enseguida se acorta por un sendero ya a la sombra de las hayas, pero que sube sin tregua, hasta llegar a la plataforma de Bresme (último punto posible para llegar en coche).


El recorrido realizado

Arranco bajo un intenso calor-

Afortunadamente, pronto me meto en el bosque.

A partir de aquí, la senda sigue subiendo, y salvo algún tramo puntual, de forma más suave y a la sombra.  Se cruzan los bosques de Bresme y Larrangus, pasando por un paso, el Piquet de Lhurs, que de lejos parece de esos imposibles o muy expuestos, pero que luego no presentan ningún problema. A partir de aquí, la senda sigue subiendo, y salvo algún tramo puntual, de forma más suave y a la sombra. 

Una delicia estos bosques....

Hay el otro extremo del enorme circo de Lescún, Pic de Araille al fondo, en otra ocasión recorrimos todo ese entorno.

Un placer andar por estos bosques.




16:49 Poco más de una hora hasta el Paso del Piquet de Lhurs




Toca ganar desnivel al sol, al pie de Larrangus.


Sacada del blog de Txastimendiak


Cambio de vertiente del valle, y puedo apreciar la magnífica arista de Larrangus. confirmo que su aproximación no es nada sencilla, todo lo contrario, no muy evidente y bastante expuesta. Luego la arista, tampoco la regalan, y es una larga actividad... la tengo en la lista de "quiero hacerla pero no se yo cuando le saco un día porque no me siento con el corage suficiente..."



Frances aterrizando con el parapente.

En seguida alcanzo el llano del lago, donde alucino con el aterrizaje de un parapentista que ha bajado del Billare (al día siguiente saltará desde la Tabla). En los alrededores del lago hay varios grupos de gente acampada, además de la familia que guarda el primer refugio y el rebaño. El segundo refugio es libre, hay agua, cojo y hago una pequeña parada. Voy bien  de horario, pero ahora toca lo más duro, me dejo atrapar por la sombra. 



Algo más de 2 horas para llegar al Refugio guardado por los pastores.


el refugio libre con agua.

Paro a comer un poco viendo como sube el mar de nubes.



Al principio el sendero no está muy marcado, pero el rumbo es evidente. Me dirijo al embudo de la derecha, que de lejos parece fiero pero no es nada. De lejos veo dos neveros, pero el único que me dará problemas es otro que queda más abajo. 

Conforme subo, ya se ve el sendero más marcado.


Impresionante pared. En rojo la del Bunny, en verde la de Ravier hijo y en azul, la pionera de los Ravier padre.

Al pasar al pie del pico de la Tabla enseguida uno se imagina lineas de escalada, pero al parecer no hay tantas vías como uno pudiera imaginar, sólo he encontrado tres reseñas, la clásica del Diedro Central del 61, de los Ravier Padres, catalogada en su momento como ED inf, y roca delicada, otra de Bunny en el 83, el boudrier encantado, y la más reciente en 2008, a cargo de  Cristhian Ravier, Jean Etcheverry y Martín Elías,   (topo) , Los placeres de los reyes magosla más exigente.


Cara Este de la Tabla
Foto extraída del blog de Yves Calliot. Yo hice su ruta al revés que ellos. El blog ya no se actualiza desde su fallecimiento. 

87a El boudrier encantado, 87 es la Cara Este de los Ravier Padre y en medio discurre Los placeres de los reyes magos de Ravier hijo.




A las 19:15, tras el descanso y una vez ya en sombra, inicio la subida. Buena pedrera para alcanzar el nevero, que me dará muchos más problemas de lo que me imaginaba, en parte por mi tozudez...

El sendero discurre por la izquierda del nevero, pero la nieve impide el acceso, y desde abajo, me parece que si subo por la rimaya de la parte derecha del nevero podré cruzar por la mitad del nevero que tiene menos pendiente. No he traído crampones, imaginaba que sería fácil que hubiera nieve pero no esperaba tener problemas. En una no muy cómoda trepada alcanzo la mitad del nevero, y cuando intento cruzarlo por la mitad en horizontal, resulta que no la nieve está más dura de lo que imaginaba y no está tan plano, con una caída más que elegante, dudo qué hacer, no lo veo claro por ningún sitio, pierdo mucho tiempo y me rallo un poco la cabeza... al final un gloria o muerte..  tengo la peregrina idea de superar todo el nevero por la rimaya, ya que parece que por arriba se puede cruzar, pero la trepada por la rimaya cada vez se complica más, ya se pone vertical y roca delicada. Escalo un muro vertical de unos tres metros y veo que me toca otro tramo vertical que ya se pone feo. con cuidado destrepo el murete, no es muy difícil, pero sí expuesto, lo suficiente para subirme el pulso.. será la falta de costumbre, no lo veo claro y decido bajarme del nevero del todo.

Empiezo a trepar por la rimaya con la esperanza de cruzar el nevero por el medio.

Hasta aquí sólo ha sido incómodo, pero sencillo.

No es tan plano como parecía, no lo puedo cruzar...


Me toca trepar este muro vertical de tres metros y luego destreparlo.


Pruebo por la otra orilla, y alcanzar al senda es expuesto, ya lo había visto antes, pero trepar por la rimaya es más sencillo que lo que he hecho hace unos minutos... así que subo sin problemas, y luego la travesía para alcanzar la senda es sencilla y con poca exposición. Con la tontería he perdido casi 45' minutos que luego lamentaré ya que me los perdí de disfrutar el atardecer.

Trepo por este lado, más sencillo

Alcanzar la senda es una travesía más sencilla de lo que parecía.


Después del tiempo perdido, intento apretar el paso, pero es el tramo más tieso. Sorteo la pedrera y los dos neveros lo más rápido que puedo y al poco ya puedo ver el mar de nubes por el lado francés, y que sube por mi espalda, buff, que buena pinta!!!! nada, a la carrera para la cima.


Supero la pedrera rápidamente

Los neveros se bordean fácilmente sin apenas pisar la nieve.

Ya casi saliendo del embudo.

Ya tengo la cima a la vista. A correr...


La vista hacia el Oeste con el Orhi asomando es espectacular

Y al noreste también mola... Picos de Peñablanca y Gran Billare.

A mis pies también está subiendo la niebla con las cimas de Tendeñera, Collarada, Aspe y Bisaurin de fondo.

Son las 21:15 cuando empiezo la parte final de la ascensión. Me queda apenas media hora para que se ponga el sol, lamento no haber salido antes esta tarde (todo por evitar el calor) y la pérdida de tiempo en el nevero. Pero toca sudar la camiseta. Supero el repecho hasta el collado, a la altura casi del pico de la Tabla, y luego, afronto la arista final, subo por el norte, por viras sencillas algo expuestas y al final tieso hasta casi la cumbre. 
21:35 Cima! Aún hay sol en el horizonte... bien!!

directo al collado.

Atrás queda el Anie y varios grupos que duermen sobre el lapiaz.

Ya en el collado. La cima de la tabla atrás.

Hacia Ansabere/Petrechema

Trepo por la vertiente norte.
Alcanzo el cordal cimero.




Cumbre!!


Me dirijo al vivac cimero que está en el lado Oeste de la cima, pero veo que está ocupado por una pareja de veteranos montañeros euskaldunes, les dejo disfrutar del atardecer y trato de buscar otro sitio para dormir junto al mismo vértice... pero no puedo dejar de mirar a ambos lados, por un lado el ocaso del sol, por el otro la salida de la luna y un espectacular mar de nubes...

El vivac está ocupado.

Tremenda la luna...

Aún puedo ver el ocaso...

Hacia el Billares y el lac de Lhurs.


Prefiero disfrutar del espectáculo, tocará montar el vivac y cenar de noche....


Bonito decorado de fondo para cenar.

Aprovecho la luna para hacer alguna foto antes de dormir hacia el Anie.


Tras el espectáculo del atardecer, ceno algo, aunque no tengo ganas de cocinar, el sprint final me ha dejado desganado, como algo para engañar al estómago y trato de acomodarme. Junto al vértice geodésico hay un hueco, pero una piedra puntiaguda molesta para la espalda, pruebo y lo descarto. Sigo dos metros más allá del castillo, y un poco al abrigo del aire, encuentro una mínima repisa que servirá para pasar la noche. No hace frío, pero aún corre algo de aire.

La primera cabezada es la mejor, caigo al instante, luego, la luna que irá girando sobre mi cabeza será cual foco que te quiere deslumbrar, pero consigo dormir bastante. El amanecer también apunta buenas maneras, y salgo del saco para hacer fotos.



La luna sobre Peña Ezcaurre.

Primeras luces hacia Petrechema y Ansabere.






La sombra de la Mesa se proyecta hacia la luna.





Hacia el Orhi.







Mientras mi vecinos de cima madrugan y recogen temprano, yo me lo tomo con calma y una vez ha salido el sol, desayuno con calma. Barajo las distintas opciones que tengo para hoy. Quería subir al Gran Billare, pero creo que me conformaré con los cercanos picos de Peñablanca. Disfruto del paisaje y veo como los mas madrugadores ya vienen hacia la cumbre. Entre ellos, llega Iñaki Larrea, @fotolarrea, que ha dormido con su pareja cerca de la cumbre, junto a dos grupos de franceses. Es el primero en llegar, mientras bajamos de la cima por la cresta hacia la vertiente Sur, (ayer subí por la vertiente norte, quizás hay que usar las manos más por el norte, pero es menos vertical que por el Sur, que es más herboso, en ambos caso, mas vale no caerse). Mientras bajamos, me cuenta de su espléndido proyecto-libro, hecho ya una realidad, Hijas del hielo.


Mis vecinos ya marchan temprano.

Desayuno con calma y buenas vistas.

En ese rellano han dormido unos franceses e Iñaki.

Iñaki y su pareja ya vienen para la cima.

Bisaurin, Agüerri y delante, el Castillo de Acher.

Hacia el Midi, detrás asoma el Vignemale, el Garmo y Argualas en el centro, y a la derecha, Tendeñera.




Iñaki sube por el sur.

Bajamos al collado por esta vertiente.



Ellos han dormido aquí.



Me despido de ellos y me dirijo a los cercanos picos dePeña Blanca, que están muy cerca. 







Llegando al pasillo final.

Apenas hay que usar las manos para ganar la cumbre.

El pasillo visto desde arriba.

Hacia Lhurs

Hacia el Gran Billare, no veo fácil seguir por el cordal desde aquí arriba.



Desciendo con vistas al Anie.

Al bajar, puedo elegir, si tirarme recto hacia el fondo del valle de Anaye, o faldear en horizontal para cómodamente buscar el collado de Ourtets. Prefiero ir a lo cómodo, no tengo las patas aún en forma tras el parón, y dejo el descenso directo por si un día venimos por aquí con los esquís. Bajo sigueindo la senda evidente, da un largo rodeo, pero no me importa. En el collado, me cruzo con grupos de franceses que suben por aquí. Yo sigo hacia las fuentes/manantiales de Marmitu, donde hago una parada.

Desde Pene Blanque, bajo por lo comodo, trazado rojo, aunque se puede bajar directo

Col de Ourtets


Pedrera de haber bajado directo.

Cojo agua y paro un poco.

Sigo para abajo


Descarto subir al Billare, hace mucho calor y es un buen pechugazo...

Desciendo hacia Anaye.
Cabaña de Anaye.



Agradezco el bosque antes de la bajada final.


Ya veo el llano de Sanchese, pero queda una bajada vertical.

Al pie de la cascada.

Ya solo me quedan los dos km de conexión por pista hasta el parking.



Tan contento me voy para casa, con las piernas algo tocadas, la falta de hábito, a pesar de no haber sido una actividad muy exigente, pero si muy disfrutona. Toca ir cogiendo ritmo poco a poco. En unos días me harán una prueba médica a ver si mi vertebra, que hoy se ha portado bien, mejora con ese tratamiento de nombre impronunciable...