El jueves se esperaba una buena nevada de madrugada y sol a mitad de mañana, así que me junto con Willy y Silvia y subimos a aprovechar la mañana.
Cuando llegamos vemos que de nevar nada, más bien ha llovido a cualquier cota, y se ha ido mucha nieve y toda la que había en los árboles. Pero bueno, habrá que subir y comprobarlo. Nos preparamos y salimos camino al pico del Buey por la estación que hoy está cerrada.
Estamos solos, y al menos, no sopla el aire de estos días de atrás. Subimos hasta el pico del Buey, y vemos que más al Este parece que hay más nieve, y nos vamos hacia allá, dirección al Castillo de Vinuesa. En el altiplano, está todo precioso, ya hay nieve en los árboles y es un gozo pasear por aquí. Cruzamos el vallado y nos dejamos caer por el Hoyo de Arriba, falta nieve, pero por el segundo collado nos dejamos caer, hay nieve, pero muchos "tiburones" escondidos, seguimos las huellas de los compañeros que estuvieron el día anterior y bajamos hasta el Hoyo de Abajo.
Pieles y para arriba de nuevo, en esta segunda subida nos fijamos que un poco más al Este hay mas nieve, y buscamos esa bajada en esta segunda ocasión, efectivamente hay más nieve, pero esta muy lenta, y hay que entrar con velocidad. Bajamos de nuevo hasta abajo.
Ya vamos algo justos de hora para volver a tiempo de llegar al curro, así que ponemos de nuevo rumbo al pico del Buey, cruzamos la zona de la Laponia soriana que esta muy guapa y bajamos hasta la estación.
Satisfechos nos vamos para casa, sin saber que será la última esquiada en unos cuantos días, porque la lluvia del viernes nos ha dejado sin nieve en esta zona...
El martes subí de nuevo, pero esta vez con mi pareja, cambiamos raquetas por esquís, y de nuevo fue una delicia. Este año, como se han gastado un dineral en ampliar el parking, parece que no les importa limpiar la carretera, igual fue solo porque coincidió con el Puente. El caso es que pudimos subir con el coche sin problemas hasta el parking nuevo. Desde allí, la carretera hasta el último parking tiene nieve, pero al estar pisada por la multitud de gente que ha subido estos días, se puede subir incluso en zapatillas.
Claro que si quieres ir por la senda que está sin pisar, si convenía llevar raquetas, ya que había palmo y nieve de nieve fresca, y estaba sin pisar.
Laguna Negra nevada.
Es un paseo breve, poco más de 1,5km, no tiene perdida y es una interesante alternativa a la carretera. Ya lo recorrí en el invierno de hace dos años, entonces sin nieve.
La laguna estaba muy guapa, recién nevada, aún incluso tuvimos un rato de buen tiempo, con tímidos rayos de sol, sin embargo, cuando nos fuimos, empezó a nevar con ganas.
La senda que discurre junto al arroyo es muy agradable.
Invitaba a detenerse y disfrutar del entorno.
Empezó a nevar tímidamente, y ya no pararía
Incluso empezaba a helarse, aunque con las lluvias de los últimos días todo esto ha desaparecido.
Incluso empezaban a formarse las líneas de Dry Tooling.
Más esquí por las Rocky Mountains: Al pico del Buey.
El domingo no subí, pero esa noche cayo más nieve, y lo dejó todo muy bonito. Así que el lunes subimos Edu, Hugo y yo para Santa Inés. Cuando llegamos Hugo se da cuenta que se ha dejado en casa las focas, no le queda otra que sacar el forfait de la estación, 20 euracos, y confirmar que es el mejor esquiador de la estación.
Este bosque nevado es siempre una delicia.
Mientras, Edu y yo nos entretendremos. Primera subida hacia el pico del Buey, nos quedamos a mitad de subida porque vemos que hay piedras aflorando. Hacemos la primera bajada y está mejor de lo que esperamos; apenas rascamos y la nieve está rápida y suelta.
El día esta gris, pero no importa. Arrancamos temprano.
Han subido raqueteros esta mañana precediendonos.
Es un delicia deslizar por este terreno recién nevado...
La nieve esta fría y desliza de lujo, lástima que no haya base...
¿Se puede pedir más?
Por Urbión no quiere despejar.
Como afloran piedras, no queremos arriesgar más de la cuenta, quitamos pieles y disfrutamos de un descenso sobre nieve magnífica, salpicada de "tiburones" escondidos, marca de la casa Rocky Mountains..
Después de saludar a Hugo y compartir con él la última bajada por la estación, ponemos pieles y nos vamos al otro lado, hacia el Alto de los Tres Mojones. De nuevo, se repite la historia, al principio al abrigo del bosque muy bien, se nota que hay más nieve, pero por arriba sopla que es un horror, y nos quedamos en la caseta.
Gélida estampa.
Vemos a Sergio y cía, que no nos reconocen y siguen hacia el Alto de las Tres Cruces, nosotros que ya hemos quitado pieles y vamos aprobar una bajada directa por el cordal hacia la pista, ya no retrocedemos y bajamos a la estación.
Empieza a nevar ligeramente mientras subimos.
Llegando al Alto de los Tres Mojones
Sopla con fuerza, menudo estucado.
Hacia Urbión y Zorraquín nula visibilidad
Gélida estampa.
Sergio y compañía pasan pero no nos reconocen.
Cuando sopla es un infierno, mejor volver al bosque.
Es un momento de máxima visibilidad, se ve el arrastre del Punto de nieve de Santa Inés.
Nos lanzamos rectos para atajar hacia la pista.
En la carretera de nuevo, nosotros a lo nuestro, y nos dirigimos de nuevo al Pico del Buey. Esta vez llegamos un poco más arriba, pero no termina de convencernos, y no seguimos hasta la cumbre. El descenso es incluso mejor de lo previsto, lo peor es el tramo en el que nos dimos la vuelta en la primera subida, el resto no está tan mal, a pesar de que ya llevamos alguna rascada.
Con esta estampa es un placer subir por aquí.
Este tramo pensábamos que estaría peor y tenía nieve suficiente.
No seguimos hasta la cumbre por las piedras y nos lanzamos para abajo.
De nuevo coincidimos con Hugo en la bajada, y vemos como le entrevistan, por algo es el mejor esquiador de la estación...
Como ha sido la mejor bajada, optamos por volver a subir hacia el pico del Buey, y en esta ocasión casi coronamos, nos quedamos cerca de la cumbre, apenas a 50 metros, donde las piedras no invitan a seguir.
No nos cansamos de pasar con este decorado tan espléndido.
A que mola, eh, paraíso Urbión!
Bajamos disfrutando antes de irnos a comer a casa.