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jueves, 19 de enero de 2023

Ojo de Valjunquera - Ambel.

Sábado 17 de octubre de 2020

Ojo de Valjunquera - Ambel.


Como señalaba en la entrada anterior, empiezo el año con dos entradas retrasadas, que se quedaron en el tintero, una hace unos meses, y la otra hace más de dos años. En ambos casos habrá que atinar con las fechas de entrada, una por respetar la nidificación e invernación de los murciélagos (Cueva Luzán), y la otra (Ojo de Valjunquera), por el agua que puede sifonar incluso su entrada. 

Miguel me propone ir a ayudarle a hacer un corte de estrato y una recogida de sedimentos a la cueva del Ojo de Valjunquera. Y como no he ido nunca, acepto encantado. Allá vamos Miguel, Guille, un amigo suyo y yo. 

Ojo de Valjunquera - foto davidmalabarista©
Sala de la Columna del Ojo de Valjunquera



Acceso: Desde Ambel, salimos dirección Talamantes, y pasada unas ruinas a mano derecha, antes del km 10, nos desviaremos a la derecha por una pista. Cuando gira 90º a la derecha, aparcaremos donde podamos, o bien en la misma curva o unos metros más adelante. Cruzar el campo por el extremo, para meternos hacia un pequeño marcado evidente por la vegetación. Aproximación de unos 5 minutos.

Acceso

La entrada es de reducidas dimensiones, lo cual puede llevar a engaño, ya que es la 2º cueva más larga de la provincia, aunque en esta visita sólo recorreremos la mitad, hasta el paso sifonante. Luego, cuando el nivel del agua es bajo, y/o estamos dispuestos a mojarnos hasta la cintura, se puede avanzar otros 250 metros más hasta el primer sifón, que ya requiere técnicas de espeleobuceo, reservado ya a profesionales del tema. Pasados esos 10 metros bajo el agua, aún habrá otra zona seca por recorrer otros 250 metros hasta llegar a un segundo sifón que ya resulta impenetrable.

Esta cavidad, sin ser de alta dificultad, no es un paseo para todos los públicos. En breve nos presenta sus credenciales. Tras la gatera inicial que nosotros pillamos seca (en ocasiones con agua hasta el tobillo, tras grandes tormentas, actúa como desagüe colector y mana agua a borbotones)  recorremos una galería de techo bajo que nos exige contorsionismo para evitar el barro hasta llegar a la primera trepada. Allí podemos encontrar una cuerda con nudos o nada. Si llevamos cuerda, el primero trepa y la fija para el resto. Aunque no es imprescindible llevar arnés y aparatos, si los llevamos, los podemos usar, dependiendo del nivel atlético de cada uno. Son 7 metros verticales, no muy difícil, pero muy resbaladizo. Con cuerda pasaremos sin demasiados apuros. Cuando entramos, alcanzamos a un grupo que había entrado justo antes que nosotros. Nosotros fijamos una cuerda para que luego nos sirviera para bajar. 

Tras esa trepada, un poco de arrastrarnos y llegamos a un tramo cómodo de andar, donde las dimensiones se van ampliando. Una nueva dificultad, más sencilla que la anterior, pero que gracias a la cuerda con nudos que hay se deja hacer. Resalte de 3 metros y seguimos por la galería principal. 


Gatera inicial.

Tubo ojival que suele tener agua

La trepada difícil.

Vista desde arriba

Tras la gateras, volvemos a andar.


Pequeñas formaciones que el barro todavía no ha cubierto.


Llegando al 2º resalte.

Superando el 2º resalte con la ayuda de la cuerda.




Enseguida alcanzamos un tramo muy estético, la Gran Columna, desde la que con la ayuda de la cuerda que hay bajamos el resalte y llegamos a un curioso círculo, donde nos vamos a entretener un buen rato, ya que es allí donde vamos a profundizar la zanja que ya empezaron el año anterior para cortar estratos y coger muestras.


Llegando a la Gran Columna


La Gran Columna y su placetilla.

Miguel junto a la zanja del año anterior.

Profundizamos un poco y hace mediciones.




Pasado un buen rato, el otro grupo ya vuelve, y es cuando nos metemos por la gatera, un pequeño conducto por el que la cueva tiene continuidad. Es el tramo más incómodo, ya que tras el tubo, seguimos por zonas de techo muy bajo que nos hacen seguir reptando, hasta que llegamos a la primera zona con agua a nuestra derecha. A partir de aquí, la fisonomía de la cueva cambia por completo. Las dimensiones se hacen notables y su aspecto no tiene nada que ver con lo que hemos visto. Al llegar a la zona cómoda de acceso al agua, estamos otro rato realizando mediciones de la salinidad del agua y demás pruebas que necesita Miguel. 

El otro grupo vuelve por la gatera

Remontan el resalte y se marchan

Nosotros avanzamos hasta la zona de agua.

Luego cavaremos en esta zona otra zanja.

Desde aquí la galería cobra nuevas dimensiones.

Ene sta zona hay más formaciones.




A currar otra vez.








Hasta excéntricas veremos si vamos atentos.



Después, descendemos el pasamanos que conduce al paso sifonante. Y aquí daremos por terminada nuestra visita, porque no tenemos intención de mojarnos, hay bastante agua y aún queda faena. Ya vendremos en otra ocasión. Hacemos unas fotos de las galerías grandes y nos volvemos por donde hemos venido.


Pasamanos de acceso al paso sifonable



No tenemos ganas de mojarnos.


Empezamos a volver




Ojo de Valjunquera - davidmalabarista ©
Tramos muy estéticos del Ojo de Valjunquera

Justo antes de meternos en los laminadores que llevan a la placetilla de la Gran Columna, abriremos una nueva zanja y bien profunda. Nos dimos una buena soba a pesar de ir relevándonos. 


Empezamos de cero.

Poco a poco le vamos dando.


España, uno trabaja y el resto mira.


Profundizamos lo suyo, pero no llegamos al agua.



Tras el trabajo, nos vamos para afuera.


Laminadores

2º resalte

Primer resalte que bajamos con cuerda.



Salida.




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