Retomando la espeleo. Cueva del Asno, Galería de la Bala.
Luis me lleva tiempo proponiendo visitar la galería de la Bala, pero me
he ido resistiendo por el reparo que me produce saber que hay que pasar
muchas estrecheces. Por fin accedo. No llegamos al final, pero volví
encantado.
La cueva del Asno es una interesante cavidad que se encuentra en las proximidades de Soria. Se puede acceder desde Los
Rábanos, por la finca Sinova en coche o remontando el Duero en barca o
piragua. Para subir por la carretera privada es necesario permiso, o
subir andando por el sendero desde la misma presa. Nosotros por evitar
problemas, y algo de romanticismo, solemos ir por el río.
Recientemente (en abril, posterior a nuestra visita) se ha colocado una
valla para impedir el acceso. Soy más partidario de la educación que de
la prohibición, pero reconozco que el civismo está en vías de extinción.
Yo apuesto por el menor intervencionismo, que se quiere cerrar,
adelante, pero no pongamos una valla que afea el entorno, no comparto las mega obras, soy partidario de minimizar y reducir al
máximo el impacto visual de la obra humana. Quizás me falta información
o conocimientos, pero creo que con la cuarta parte de la valla empleada se podría cerrar el acceso
colocándola en la arrastrada inicial, o incluso unos metros adentro
evitando la chimenea que hay a los 5 metros de la entrada
¿Era necesario semejante vallado?
Dejando a un lado el cómo, si que me parece importante restringir las visitas durante el periodo de cría de los murciélagos,
(en otras cuevas se cierra durante la hibernación, periodo muy delicado,
sobre todo al final - conviene conocer los hábitos de uso de cada
cavidad por los diferentes murciélagos- para determinar qué periodo es
menos molesto para estos pequeños mamíferos voladores tan benefactores
para el campo y que de tan mala fama han gozado, aunque confío que cada
vez la gente valore su efecto plaguicida → el mejor freno a las plagas
de insectos, gratis y sin contraindicaciones- son capaces de comer su
peso en mosquitos cada día!!!).
Volviendo a la visita. Aunque en esta ocasión accedimos por la 3ª entrada, describo brevemente la cavidad desde el principio. La cueva del Asno presenta, al poco de entrar
una galería de techo medio alto un poco de lado, el "Paseo de las
Hormigas", que encuentro personalmente bien majo. Después llegamos a un
primera bifurcación, por la izquierda , tras un paso incómodo (frenará
al turista prudente) se continua la cavidad, pero a la derecha, se
baja un nivel inferior, la
Galería del Perro, muy bonita, para cuyo acceso es necesario bajar un pozo equipado con
una manguera a modo de cuerda y un clavo que da miedo (mejor hubiera estado invertir parte del dinero del vallado en
solucionar esto). Este sitio es el más famoso y visitado. Si se quiere,
de la galería del Perro se puede volver al ramal principal por una
estrecha gatera, desde lo alto de la sala con más formaciones.
Seguimos otro tramo de tumbarse y agacharse un poco para alternar con
tramos a pie, llegamos a otra bifurcación a la izquierda, es el
confesionario, al fondo del cual, está el Museo, zona bonita y poco
visitada ya que requiere el uso de cuerda para su acceso. Continuamos, y
tras casi 400 metros de visita, se llega a la segunda entrada. A la
izquierda, nos podemos asomar a ver el Duero. Desde ese tramo, se puede
ascender por un conducto, y pasando un tramo estrecho, se puede asomar a
ver la
tercera entrada.
Si retrocedemos un poco a la galería principal, vemos que esta gira a
la derecha y se parte en dos ramales, a la derecha, hacia la
galería del Alto Duero
(a cuyo final no he llegado, hay un paso estrecho y poco oxígeno), y a
la derecha, la Galería de la Bala, que desde el comienzo nos muestra sus
credenciales, techo bajo, para ir tumbados, con tramos más o menos
incómodos, no te puedes poner de pie en 75 metros. En total son unos 500
metros.
Es el peaje necesario para pasar a los tramos bonitos. Tras esos
primeros 75 metros incómodos, agradeces volverte a poner de pie, llegas
a la que yo llamé "Sala de las Raíces", que destacan por su extensión a
la izquierda. Empiezan las bellas formaciones, alternadas con tramos de
gateo con tramos a pie, algunos cómodos y otros no tanto. Pasamos otra
sala y poco después, llegamos a la Sala del Capricho.
Después seguimos hasta donde pone 220 metros, allí, nos metimos en un
pequeño ramal a izquierdas, que aunque no tiene salida, está bellamente
decorado, y decidimos que ya habíamos tenido bastante, otro día
más...
Para visitar esta zona ir motivados y conscientes de lo que nos espera, no es un tramo para "todos los públicos", y sobre todo, para todas las espaldas, imprescindibles rodilleras y coderas.
El
vídeo editado con prisas, (se podría editar de forma más inteligente (lo hice
con el móvil) o incluso grabar mejor).
Unas fotos, de la primera parte no hice por ir al "grano"...
Tramos a veces más cómodos pero todo bien decorado.
Sala de las Raíces.
Pequeño murciélago de Herradura
Estas ramificaciones de micelios me parecieron espectaculares.
Las pintadas en amarillo nos indican nuestro avance en metros.
Muchas cuclillas y cuadrupedia...
Curiosos detalles
Llegando a la galería del Capricho.
Vimos muy pocos murciélagos en toda la cueva, apenas 4-5, estarían durmiendo en zonas remotas.
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