En este invierno raro que estamos viviendo, ante la falta de nevadas, parece que me motiva menos salir a esquiar, y me apetecía visitar alguna cueva. Por casualidad, de una conversación de Whatsapp, sale la opción de hacer espeleo. El Tío Ros me ofrece la posibilidad de acompañarles a la última sesión del curso de iniciación de espeleología organizado por el club Farallón de Montalbán (Teruel). A pesar que llevo un tute majo de kilómetros encima, no me importa hacer unos cuantos más y me acerco a mi querido Teruel. Que morriña pasar por estos queridos pueblos y paisajes.
Hemos quedado en Ejulve. Para poder visitar esta cavidad es
necesario solicitar permiso al Ayuntamiento de Ejulve (978 752 614) donde nos
facilitan la llave para abrir la valla que protege la entrada.Nos juntamos un buen grupo, de una parte, los cursillistas: Rafa de Zaragoza, Edu de la Iglesuela del Cid, Óscar de Montalbán, Alberto de Aliaga, y Natalia y Carlos de Teruel (que se relevarán por turnos en la cueva para cuidar a su pequeño fuera). Por parte de monitores del curso van unos fenómenos: Juan, Andrés y el Tio Ros, además de apoyo contamos con la inestimable ayuda de Ramón y Santí, perfectos conocedores de la cavidad y que nos guiarán por su interior. Y yo que me apunto de reportero gráfico. Nunca vi un curso con semejante ratio por cursillista, y encima por sólo 70€ y te incluye el material y la cuota de la federación (50€), vamos un chollo!! Si alguno se lo está pensando, en nada hay otro curso de formación, de dos fines de semana, mas intenso que incluye alojamiento. Plazo 9/marzo/2020.
Pozo de entrada, equipado con pasamanos.
En 2011 ya visité esta cavidad, pero en aquella ocasión, los tres desconocíamos la cavidad, y nos dejamos muchas salas por ver. De hecho nos costó encontrar la entrada de la cueva. Hoy las cosas han cambiado mucho, y a mi juicio, no necesariamente a mejor.
Entre 2016 y 2017, con la ayuda del FITE (Fondos de Inversión para TEruel) se decidió acondicionar esta cueva para su uso "turístico". Para ello, se acondicionó un sendero de acceso, con barandilla de madera, mirador, y una caseta para cambiarse junto al parking. Además se colocó una panel solar a la entrada para iluminar con focos la sala primera, para que la gente se asome y vea algo. Se planteó para ir acompañado por un guía (Es posible hacerlo con Geoventur, una empresa de Utrillas, muy bien valorada). No sé, teniendo en cuenta la complejidad de la cueva, no es una cueva "cómoda" de ver, con muchas bifurcaciones y estrecheces, creo que no va a ser visitada por mucha gente, en todo caso, esa misma actividad se podía haber hecho sin las luces, arreglando mínimamente el sendero, y haber dedicado ese dinero a acondicionar otros senderos que vayan a disfrutar mas personas. Para dicho proyecto, se destinó un importante presupuesto, con vídeo promocional, acto de presentación y luego apoyo de la TV aragonesa con un reportaje. A mi, me parece un desperdicio de dinero público, pero es sólo mi opinión, y mira que estoy encantado en que se invierta en Teruel, aunque sea con paseos fluviales acondicionados (San Blas-Guadalaviar, Estrecho de Valloré -Guadalope, Calomarde-Río blanco), que aunque concentran, atraen a turistas.
Nos equipamos y nos subimos ya equipados a la entrada de la cueva, apenas 15 minutos desde el coche.
Cartel indicador. Hemos pasado de la nada al exceso...
Una barandilla, imprescindible en un paso tan peligroso... y cementar para que el torrente no se lleve el camino.. se arregla trazando el camino por otro sitio que no sea el cauce de un barranco.
Por desgracia, la reciente borrasca Gloria que tantos daños ha dejado en la provincia de Teruel también ha dejado su impronta en esta zona. Muchos árboles tienes ramas caídas por el peso de la nieve, con tan mala suerte, que habría que hacer un buen trabajo de desbroce, pero no cogimos el serrucho, y muchos árboles dificultan el paso por el sendero. Si alguno va, ya sabe...que lleve herramienta!
Llegando a la pared de entrada.
Ejulve desde la cavidad
Parte del grupo antes de entrar en la boca de cavidad. Foto Ros.
La gatera de entrada vista desde dentro. Buena carta de presentación de lo que nos espera dentro.
empezamos con un pasamanos para bajar al pozo.
Bajando a la primera gran sala.
Desde abajo del pozo, se intuye la luz de la entrada.
Aunque el Recuenco no es una cavidad muy grande linealmente (apenas son 150 metros de extremo a extremo), tiene muchos recovecos a distintos planos, y en las últimas topos su desarrollo supera el kilómetro. Esto ya nos invita a pensar que es una cueva perdedora, no es fácil orientarse, y probablemente nos dejaremos por visitar muchos sectores. Por suerte, hoy contamos con Ramón y Santi, perfectos conocedores de la cueva.
Empezamos por la derecha según hemos bajado, rumbo Sur, subimos por la galería del barro, para luego descender, cuando parece que no hay salida, un estrecho orificio ofrece una interesante continuidad, que permite llegar a la sala del Conejo. Para ello, pasada la gatera, que también conviene equipar para ayudarnos a subir, hay que instalar un pasamanos y un rapel en rampa de 22m.. Al intentar pasar la gatera, veo que paso muy justo, y prefiero no pasar, últimamente no tengo ganas de agobios. El resto del grupo pasa, y tras el rapel ven una sala rica en formaciones. Mientras, yo bajo al final de la sala donde se coge esa gatera y hago unas fotos a unos bonitos macarrones que hay un poco más adelante.
Subiendo por la galeria del Barro.
Bajando por la derecha con cuidado, por la izquierda es más expuesto. Ros vigila a todo el personal.
Rafa pasa por la gatera que yo prefiero dejar para otro día.
Mientras ellos pasan el pasamanos y rapelan a la sala del Conejo.
Esto es lo que me perdí...
Bajando a la sala del Conejo. Fotos del tio Ros.
El pozo desde abajo.
Los huesos del conejo que dan nombre a la Sala.
Fotos Ros.
Yo me acerco a ver estos macarrones.
Carlos superando la gatera de vuelta.
Regresamos a la sala principal, y cogemos el segundo ramal por la derecha, y vamos a visitar el sector Central, por el Balcón, desde donde se aprecia un piso inferior, al que la vez anterior nosotros bajamos mediante un rapel. Ramón nos enseña una alternativa, siguiendo por una vira hacia la derecha que nos permitirá luego bajar sin tener que hacer rapel. Pero antes de bajar , iremos a la Salita del Lago. Todo lo de revirado que tiene esta cueva, lo tiene de riqueza en formaciones, son muchas, muy variadas y por muchos sitios, lo que la convierte en una visita muy interesante.
Natalia bajando con Ramón, después de coger el relevo de Carlos.
Cogemos otro ramal por la derecha camino del Balcón.
Atravesamos por encima del Balcón.
Y empezamos a subir hacia la salita del lago.
Pequeñas banderas.
Llegamos al lago.
Si se cruza el algo, prever calzado adecuado, se puede continuar por una pequeña galería que se va estrechando (no recuerdo el nombre)
Volvemos al ramal de la Gran Sala y por un sinuoso descenso, nada evidente para encontrarlo sin conocer, bajamos al fondo de la Gran Sala, donde flipamos al ver las pintadas mas antiguas de las que se tiene constancia, de 1918!!!
empezamos a bajar
recorrido sinuoso y no muy evidente.
De ese tubo venimos.
Llegando al piso de la Gran Sala tras un buen tramo de destrepes.
Santi llegando a la Gran Sala, por arriba se intuye luz de los compañeros que se siguen.
Frente a las banderas están las pintadas históricas.
Pequeño murciélago, creo que de herradura.
Ros me muestra la localización de las pintadas.
Antonio Canals, 28 de julio de 1918, ahí es nada!!!
Seguimos bajando, esta vez por el llamado "Paso Malo", que nos permitirá llegar a la Sala del huevo Frito. Para ellos hay que bajar, y tenemos dos opciones, o pasar por un agujero estrecho equipado con una cuerda, o hacer una fácil travesía pero muy expuesta, con una caída fea, y que guarda la sorpresa en el último paso. De subida es mucho más fácil. Todos prefieren el agujero para bajar, menos yo, que voy por el destrepe, con las "gatcheto piernas" es más fácil.
El Paso Malo, o por el agujero o por la izquierda en diagonal descendente.
Bajamos hasta el Huevo Frito.
Sala del huevo frito.
Desde esta sala, hay diferentes continuaciones, pero todas por angostas gateras, de frente se puede seguir hasta las galerías escondidas, y a la izquierda, es posible seguir a la Sala de la Cortina, por un corto pero muy estrecho paso, después, se puede volver a la sala de Paso Malo por la Conexión Tequila, y mientras unos van por la Cortina, otros vamos por la Tequila.
Entrando a la gatera de acceso a la Cortina, algunos renunciamos.
Hay que ganarse cada centímetro.
Corto pero intenso paso.
Natalia nos mira desde el otro lado.
Pasa tú que a mi me da la risa... desde el huevo frito.
Pero vamos a la Conexión Tequila y ... no querías taza, pues taza y media!! el paso no es tan fino, pero mucho más largo y revirado, ... eliges entre 2 metros de contorsionismos o 15 metros de gatera revirada... o las dos cosas, porque entras por un sitio y luego salieron por el otro. Yo de nuevo, paso de las estrecheces, y me voy a explorar otra galería ascendente sobre bloques algo inestables que se abre a la derecha del Paso Malo y que me permite ver formaciones de calcita.
conexión Tequila.
Esto me perdí...
Juan subiendo por el Paso Malo, el agujero por donde bajaron está justo a su altura, a la derecha del agujero, bajo una mancha blanca.
La travesía del Paso Malo a la izquierda y la cuerda del agujero a la derecha.
Mientras, desde el Huevo Frito ellos van a ver la Sala de la Bandera, y vuelven por la Conexión Tequila, Juan va para arriba y yo exploro otro ramal.
Subo a explorar esa galeria ascendente sobre bloques y techo bajo.
pequeñas formaciones en calcita
foto de familia
Remontamos por la trepada del Paso Malo y volvemos a la Gran Sala para continuar bajando primero y luego subiendo y llegar a la sala bonita o Sala de los Macarrones, probablemente la más fotogénica de la cueva, tanto como frágil, y por ello, al ir tanta gente no nos estamos a muchas poses y fotos. Además dejé el trípode en la mochila para pasar la gatera de acceso.
Desde la Gran Sala volvemos a bajar por una galería no fácil de encontrar camino de la sala de los Macarrones.
No es muy incómodo pero tampoco es una autopista llegar a los Macarrones.
subiendo a la pequeña sala.
Aquí, con mas luz y trípode se pueden hacer fotos majas.
Todo el grupo a la salida. Foto Ros.
Y tan contentos nos vamos para afuera a merendar tras una agradable experiencia subterránea con los mejores maestros de ceremonias posibles.
Hasta Cabaña para cambiarse...
Topo extraída del Libro "Cavidades de Teruel: 25 cuevas y simas de la provincia" donde hay una extensa descripción de la misma.
En resumen, una cavidad muy bonita, pero nada cómoda de visitar, con mucho barro pringoso (pobre cámara) que no ayuda a la fotografía, pero que fue un lujo contar con guías de excepción.
Vídeo promocional.
Reportaje en Aragón en abierto.
Al día siguiente, aprovechando que tengo fiesta, el bueno del tío Ros, que inicialmente me había ofrecido visitar la Cueva Ogesa, tiene a bien hacerme otra interesante propuesta visto que no tengo muchas ganas de pasar pasos estrechos. Y me lleva a la Cija de los Royos de Villarluengo, que está a tomar por culo, no, un poco más lejos, y resulta, que después de llegar nos la encontramos inundada, y no veníamos preparados para estar tanto rato mojados... pero eso ya, para la siguiente entrada.
Mas de un metro de agua en la primera badina nos detienen, pero somos maños, y volveremos!!
No me quiero quedar con las ganas de conocer la 2ª cueva más profunda de la provincia de Teruel, única en conglomerado y con la sala más amplia de toda la provincia... en breve...
Sigo con entrada retrasadas. Tras trabajar de noche, aprovecho la mañana libre y me voy a dar una vuelta por Urbión a ver cómo esta de nieve, imaginaba que pelado, pero no tanto ...
Vista hacia el Pico llanos de la Sierra y la Laguna Larga, apenas ha quedado nieve este pseudo invierno.
En esta ocasión, se me ocurre ir por el sendero PR-SO 72, la subida de Ambascuerdas. Para eso arranco desde la carretera que viene de Duruelo hacia Castroviejo. Pasada la fuente de los Quintanarros, arranca el camino, a mano derecha. Justo hay un hueco para aparcar, y poco después está el sendero que va hacia la Cascada de la Chorla y Castroviejo, que ya recorrí cuando intenté esta misma actividad el año pasado (ver la tercera actividad de esta entrada) pero la nieve no me dejó continuar.
El arranque es duro, poco después de pasar la caseta de captación de aguas, nos metemos en el pinar y una subida intensa. No es cómodo para correr, ni por piso ni por inclinación, asi que con andar ligero ya me doy por contento. El horario es sin duda ajustado, como te entretengas a asomarte a las formaciones pétreas que quedan a nuestra izquierda, que merecen la pena, fácil se alarguen esos 45'. Conviene además ir atentos, porque en dos tramos en fácil perder la traza y no se ven pinturas en ese tramo. Tras las primeras piedras, un poco más arriba, también merece la pena salirse a la izquierda de la senda y ver las bonitas formaciones rocosas. Aunque ya las conocía, no me puedo resistir... es lo bueno de no ir con prisas ...
Empieza sin tregua.
Apetece desviarse de la senda.
Curiosas y divertidas formas, para dedicarle un tiempo.
Arriba ya se intuye el Portillo y a la derecha, en un segundo plano, la meseta del Rasón.
conviene no dejar de mirar al suelo para evitar resbalones.
Vuelvo al bosque, en este punto es fácil despistarse, y aunque no es que te pierdas, si que merece la pena ir por el camino por seguir el terreno de piso más cómodo y no subir por cualquier torrente evitando ramas caídas... la inclinación empieza a dar tregua. Poco después llego a un primer rellano con un claro del bosque, un terreno idílico para acampar. A la izquierda hay una mirador interesante hacia el valle.
Se llega a un claro
Rellano idílico para disfrutar del bocata que no he traído...
Hacia el valle.
Peñas Blancas, el cordal al Oeste del Urbión.
Volviendo al sendero, se cruza por debajo de unos pinos centenarios muy bonitos, y se faldea la muralla rocosa pegado a las paredes hasta encontrar un paso que permite subir a la parte superior.
Bonitos pinos centenarios.
Faldeando la muralla rocosa.
Una vez superada la muralla llegamos a un rellano, pero volvemos a subir hacia nuestra izquierda, empieza una subida suave pero que no parece tener fin hasta terminar de coronar el cordal del Rasón.
Rellano al superar la muralla.
De nuevo bonitas formaciones.
Vistazo hacia abajo desde la subida suave que no parece terminar.
Una vez en el punto más alto, además de disfrutar de las vistas, un viento gélido me anima a continuar sin pausa, así que a pesar de las bonitas vistas , no me queda otra que seguir, bajando un poco hacia un collado, al que para evitar la nieve llego por una brecha previa con un pequeño destrepe. Luego ya solo resta seguir subiendo para arriba con el objetivo ya a la vista.
Urbión al fondo, ya solo queda bajar al collado y volver a subir el tramo final.
Zoom a la Muela de Urbión.
De la meseta de la Izquierda, el Rasón de Ambascuerdas, vengo.
Cuando llego al collado donde confluyen las rutas del Este, veo que lo que queda hasta la cumbre tiene nieve abundante. Afortunadamente esta dura y no me hundo, y luego el sol hará que "regale" lo justo para bajar sin demasiado peligro, aunque igual no estaba para todos los públicos. Una breve pausa y retorno por el mismo camino.
La vertiente norte del Llanos de la Sierra guardaba una poca nieve que desapareció semanas después.
De aquí a la cima ya todo por nieve
Las cimas están peladas por el sol y el aire. Buen día, pero apenas 2ºC.
El Rasón de Ambascuerdas por donde he venido.
La laguna helada en la vertiente riojana.
Moncayo aún con una poca de nieve...sniff, que temporada más corta...
Hacia Santa Inés, al fondo se ven los Pirineos. La foto no hace justicia, se veía nítido.
en el descenso me detengo de nuevo atraído por las rocas.
Parecen tepuis sacados de la isla de Pascua.
En el descenso veo, de nuevo, colémbolos, como me ocurrió la última vez bajando del Moncayo, ya no sé si ahora que los identifico, me doy cuenta de estos artrópodos que hasta la fecha me habían pasado desapercibidos y ahora tengo el radar activado y por eso los veo...
Estos artrópodos hexápodos son la especie más numerosa del planeta, hay muchas clases, y son en general, muy beneficiosos e inofensivos. en el campo están en zonas frescas y húmedas. Aparecen congregados en manchas negras, que cuando te acercas, ves que hay miles en apenas unos entímetros cuadrados...
Manchas negras...
Llenas de bichitos...
Tamaño microscópico...
para apreciar la escala...
desciendo por el bosque .
a ratos muy agradable
y otros no tanto por las ramas caídas...
En resumen, otro itinerario para subir al Urbión, de los más largos, unos 12,5 km y más de 900 metros de desnivel, pero que ofrece un interesante recorrido, para detenerse en varios puntos a disfrutar del paisaje.
En rojo el recorrido realizado. En verde, la ruta más corta desde el Bunker. En azul la clásica desde la Laguna Negra.